TRÍPOLI/BENGAZI.- Con gran entusiasmo, pero marcados por varios hechos violentos, los libios votaron ayer en las históricas elecciones para elegir legisladores. Son los primeros comicios democráticos en cuatro décadas, ocho meses después del derrocamiento y muerte del dictador Muammar Gaddafi, como consecuencia de la revuelta iniciada con la Primavera Árabe en febrero de 2011 (ver "Fechas...").
El presidente de la Comisión Electoral, Nuri al Abbar, confirmó que varios locales de sufragio debieron ser cerrados por ataques de simpatizantes del antiguo régimen y de grupos que impulsan el federalismo, los que se quejan de que la zona Este del país (donde comenzó el levantamiento contra Gaddafi) es discriminada y exigen su autonomía. Sin embargo, el funcionario subrayó que en el 94% de los distritos no hubo problemas, aunque admitió saqueos de urnas.
La futura Asamblea Nacional, de 200 bancas, nombrará un primer ministro y un Gobierno provisional que sustituirá al Consejo de Transición que se formó en la revolución del año pasado. Su mandato durará hasta la redacción de una nueva Carta Magna por una Asamblea Constituyente que será electa por el voto popular, texto que deberá ser ratificada por referendo. En 2013 habrá otras elecciones legislativas.
El jefe de Gobierno de transición, Abdel Rahim al Kib, auguró que así como "el mundo entero se sorprendió del éxito de la revolución libia, del mismo modo se sorprenderá del éxito de estas elecciones". Al ser interrogado sobre las protestas, añadió: "cada uno tiene derecho a tener su opinión".
Distribución de bancas
Unos 2,7 millones de libios están convocados para elegir el Parlamento, que se integrará por 120 bancas otorgadas de forma directa al candidato más votado y 80 que irán a los postulantes de las alianzas políticas. Hay poco más de 2.500 inscriptos para los escaños que se reparten por voto directo, y 1.202 en las listas de las agrupaciones.
Los dirigentes con programas islámicos son los favoritos entre los más de 3.700 aspirantes, lo que sugiere que Libia será el próximo país de la Primavera Árabe, tras Túnez y Egipto, en el que los partidos religiosos se queden con el poder. Los liberales quedarían relegados al segundo lugar.
La región occidental, incluida la capital Trípoli, tendrá 106 escaños parlamentarios; mientras que 60 serán para el Este, donde está Bengazi (uno de los puntos más conflictivos de la jornada electoral). Las 34 restantes serán para el sur escasamente poblado y controlado por grupos tribales, que frecuentemente confrontan entre así, con choques armados. Los primeros resultados se conocerán hoy o mañana. Para la elección de los constituyentes, cada región tendrá 20 escaños.
Las mujeres celebraban con gritos y repartían golosinas y chocolates cerca de los sitios de votación a largas filas de electores que esperaban su turno charlando animadamente, mientras los conductores tocaban las bocinas de los autos y la gente se saludaba por las calles.
Muchos electores se fotografiaban a la salida de los locales de votación con lágrimas en los ojos y su dedo manchado de tinta y gritaban (apenas reformado) el lema revolucionario "¡Levanta tu dedo, eres un libio libre!". "Allahu akbar" ("Alá es grande") se escuchaba desde los parlantes de las mezquitas. "No puedo describir la sensación. Pagamos el precio, tenemos dos mártires en mi familia, pero estoy segura de que el futuro será bueno, que Libia tendrá éxito", dijo Zainab Masri, una profesora de 50 años, tras emitir su voto. A su lado, Mahmud al Bizamti afirmó: "he venido a votar porque hoy es como una boda para nosotros". Varios votantes llevaban las banderas negras, rojas y verdes de la revolución. (Reuters-Télam-DPA-AFP)